#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

25 de junio de 2014

Asociaciones Culturales, lugares de encuentro con compañeros de viaje


Es sorprendente.

Uno comienza un camino solo, empeñado en poner en marcha una idea, en recorrer una senda que parece impracticable o, cuanto menos, complicada. Empieza con muchas ganas, envalentonado por su pasión y por su entrega. Al principio se sabe solo, se siente solo, pero le da lo mismo, el empeño y el empuje son tan fuertes que parece que nada será capaz de detenerle… entonces es cuando empiezan a llegar los repechos, los obstáculos, las equivocaciones… pero la pasión es tan grande, el impulso tan fuerte que sigue adelante a pesar de todo, aun sabiendo que las fuerzas comienzan a abandonarle. Y cuando parece que has llegado al límite, que no serás capaz de atravesar esa última cuesta del camino, es cuando te encuentras con la mano de alguien que arrancó su propio camino con las mismas ganas que tú y que se encuentra en una situación semejante a la tuya. Alguien con ideas parecidas a las tuyas, con pasiones semejantes, con proyectos repletos de ilusión. Alguien capaz de reforzar tus propias ganas. El impulso es mutuo, dos empujan más que uno y solo es cuestión de tiempo el que se encuentren con otras personas que contribuyan a que el camino sea más suave o la cuesta más llevadera.

Eso es una Asociación Cultural, un empuje colectivo para poner en marcha proyectos o ideas que contribuyan al empuje de las pasiones de individuos reconvertidos en grupo. Eso es para mí, por ejemplo, la Asociación Cultural Las Palabras Escondidas, de Villa del Prado. Un punto de encuentro con personas empeñadas en la difusión de la cultura que me ayudó cuando mis cuestas parecían más empinadas y cuando no era capaz de encontrar el camino. Pero este es mi caso, el de una sola persona en la Sierra Oeste de Madrid. Hoy, tenemos la suerte de poder afirmar que el tejido colectivo ha crecido en poco tiempo y que no deja de crecer y evolucionar a mejor.

Asociaciones Culturales, Clubes de Lectura, Grupos de Teatro… son muchos y variados los colectivos que hemos decidido que nuestra Sierra es un lugar estupendo para desarrollar nuestra pasión por la cultura. Puede que en este tiempo de crisis económica todos nos hayamos percatado de que la difusión y promoción de la cultura es más necesaria que nunca y ahora, que parece que aquellos que mandan olvidan, con honrosas excepciones, la importancia del teatro, de la música, de los libros o del cine, por poner varios ejemplos, somos muchos los que hemos levantado la mirada al frente, hemos dado el paso necesario y hemos conseguido llevar adelante ideas y proyectos realmente increíbles. Hoy, tenemos la suerte de que nuestros lazos afectivos y colaborativos están más fortalecidos que nunca y que nos da lo mismo ser de Navas del Rey, de Villa del Prado, de Chapinería, de San Martín de Valdeiglesias, de Pelayos de la Presa o de Colmenar del Arroyo, por decir algunos municipios, porque lo que verdaderamente nos interesa es que nuestra cultura común, toquemos la rama que toquemos, crezca cada día un poco más y llegue a lugares que antes parecía impensable.

En Castillos en el Aire nos hemos dado cuenta, la cultura comarcal ha crecido enormemente en estos años de Crisis, en seis años en antena y poniendo toda nuestra atención en cuanto ocurría en nuestra comarca, hemos visto cómo nacían grupos culturales y cómo aumentaba la oferta cultural en nuestros municipios. Presentaciones literarias, reuniones de confraternización, representaciones teatrales, exposiciones… Es realmente increíble lo que se puede hacer con empeño y esfuerzo.

Hoy, 29 de mayo de 2014, en uno de los enclaves más emblemáticos de la Sierra Oeste de Madrid si hablamos de cultural, la Biblioteca de Chapinería, ponemos entre todos una piedra más en este camino que entre todos estamos empedrando para que sea más cómodo pasear por él, una piedra que ponemos entre todos y que, estoy seguro, ayudará a contribuir a que la fuerza que nos ofrecemos los unos a los otros sea aún mayor.


Texto leído en el Encuentro de Clubes de Lectura y Asociaciones Culturales celebrado en Chapinería el pasado 29 de mayo de 2014.