26 de marzo de 2015

Funcionario del Ministerio


Descender estas escaleras tiene algo de magnético, cada escalón, cada descansillo, es un rincón que te atrae con una fuerza imposible de afrontar. Creo que no hay una sola persona incapaz de escapar a su influjo, a la provocación de su magia. En ocasiones incluso llega a doler. Y luego están las puertas, cada una con una promesa de una vida mejor o de una historia diferente… no comprendo cómo todo esto continúa en pie, por qué nadie se ha decidido a intentar cambiar el mundo por otro que considere mucho mejor. Es sorprendente… un simple robo a un personaje concreto, una mera anécdota en la historia y podríamos cambiarlo todo… un segundo podría evitar una guerra, provocar una catástrofe o salvar una vida. Da miedo. Sí, creo que toda la atracción, todas las posibilidades, todo lo que he tenido que hacer para salvaguardar este extravagante rincón del universo ha venido propiciado por el miedo a que todo cambie, a que todo pueda cambiar tan fácilmente… 

Cuando me llamaron a filas no esperaba nada de esto. Puede que mi vida no valiese demasiado por aquel entonces, puede que no me esperase nadie, puede que no fuese más que una mota de polvo en la Historia del Mundo, pero podría haberme recuperado… podría haber encontrado el amor o un motivo para continuar adelante… ahora solo me muevo por objetivos, por misiones. Es cierto, mis compañeros… ellos son los pilares que me mantienen en pie, sin ellos sería incapaz de dar un paso más o afrontar una nueva aventura, gracias a ellos sigo aquí. He perdido la cuenta de las veces en las que les he salvado el cuello o ellos me lo han salvado a mí. Gracias a esa imposible morada he conocido a mis hermanos de armas y he podido sobrevivir a este loco Siglo XXI que parece extraído de una pesadilla de Dante…

Inés es la fuerza de nuestro equipo, sin ella no creo que hubiésemos sido capaces de sobrevivir a ninguna de las misiones suicidas a las que nos han enviado. Ramiro es el cerebro, él es capaz de hacernos escapar de cualquier situación, por imposible que parezca y yo… en fin, yo me limito a serles de ayuda en todo lo que piden, soy el miembro menos válido del grupo, lo sé, pero intento no estorbarles demasiado. Lo cierto es que no sé qué hizo que el Ministerio se fijase en mí y sin embargo, aquí estoy, dispuesto a viajar a al Siglo de Oro, a la Guerra Civil o a la época de los Reyes Católicos, ¿qué más da? En todas partes es lo mismo. Los españoles siempre seremos iguales, da igual la época que transitemos. No sé, quizá en esta misión, de una vez por todas, me dedica a cambiar el mundo de una vez por todas. O quizá me limite a seguir repitiendo la línea temporal una y otra vez, sabiendo que lo único que no podré tocar, realmente, es aquello que más me importa. Dirán lo que quieran, pero este ministerio jode a sus funcionarios como el que más, aunque de vez en cuando me pueda dar una vuelta por los prostíbulos del Madrid del XVIII o ligarme a una jovencita libidinosa de los 80, en fin, algo bueno tenía que tener el trabajar aquí, ¿no?

2 comentarios :

Javier dijo...

Veo que también has caído en las redes del Ministerio

Castillos en el Aire dijo...

Desde luego. ¿y tú?