3 de julio de 2015

Reivindico la lectura de tebeos como "lecturas recomendadas"


O cómics si eres muy moderno

El otro día me sucedió una cosa muy curiosa en la Feria del Libro de Madrid, mientras tenía la suerte de firmar en la caseta de una librería estupenda, la de Didacticalia. Un niño de unos 8 o 9 años, que iba acompañado de su hermano pequeño, se asomó a la caseta con curiosidad, no me pude resistir y le pregunté si le gustaba leer. Me miró con cara de higo. Tras él pudo escucharse una voz algo decepcionada, la de su madre, que decía “No, no le gusta leer, solo lee tebeos” (lo mismo dijo cómics, pero yo me voy a permitir hoy el uso de la palabra “tebeo”, que es una palabra entrañable y que me trae muy buenos recuerdos, espero que no os moleste a los amantes de las novelas gráficas o las historietas). Junto a la madre caminaba el padre, algo malhumorado por esa manía de su hijo por leer historias contadas a través de viñetas y bocadillos (esa fue la sensación que a mí me dio, por lo menos). Claro, yo, que soy un amante de los tebeos de toda la vida y que no sería lector hoy sin la existencia de Mortadelo, Filemón, Zipi, Zape, Sacarino, Rompetechos, Superlopez… y tantos y tantos amigos de mi infancia, no pude menos que animar a ese niño a que siguiese leyendo tebeos, siempre, porque los tebeos son una puerta abierta a otras lecturas. Muchos autores de hoy lo son precisamente por haber sido grandes lectores de tebeos (algunos lo seguimos siendo ahora mismo).


Y después de esta mini aventura con un pequeño devorador de tebeos que me cayó la mar de bien, después de que la madre de mi nuevo colega mirase a su marido con esa mirada de “¿ves?, si ya te decía yo…”, después de que la cara de higo se convirtiese en un gesto de sorpresa, me decidí por fin a escribir este artículo que lleva rondando por mi cabeza algunos meses, el que habla de la necesidad de que los tebeos se aprovechen en los colegios (e institutos) como lectura recomendada.

A nadie se le escapa ya (espero) que los tebeos son Literatura con mayúsculas, quizá no todos y quizá con algunas restricciones en ciertos casos, pero en una sociedad que empieza a averiguar (por fin) que, lo mismo, recomendar clásicos de siempre no es la mejor manera de hacer lectores y que, puede, leyendo historias divertidas y que nos gustan es más fácil que leamos un libro completo en vez de buscar resúmenes por internet, creo que se hace necesario también el hecho de recomendar a los responsables de que los niños lean eso de recomendar buenos y divertidos tebeos. 

Hay quien mira al tebeo de reojo, pensando que es una lectura menor o que no contiene los valores básicos de la buena literatura… bueno, a todas esas personas les enseñaría un par de docenas de grandes joyas literarias del mundo del tebeo y les preguntaría si en Ciencias se empieza enseñando Ingeniería Molecular o lo que se hace es mostrar lo que es una molécula… lo mismo ocurre con la buena literatura, para que un niño llegue (de mayor) a leer obras universales y lecturas tan apasionantes e impresionantes como esas que ahora todos tenéis en mente en este momento (cada uno tendrá las suyas, por lo que me abstengo de añadir ninguna), ha tenido que forjar su gusto lector a través de toda una suerte de lecturas más básicas y divertidas que, lejos de ahuyentarle del mundo de la lectura, le hayan convertido en un lector apasionado que disfruta cuando lo hace. No podemos olvidar que la lectura es un modo de ocupar nuestro momento de ocio, de disfrutar con nuestro tiempo libre, si no disfrutamos cuando lo hacemos… ¿cómo nos vamos a poner a leer con la de cosas que hacen que nos lo pasemos bien?

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