18 de agosto de 2015

A bordo de las estrellas


Bajo la luz anaranjada de esta noche
arropado por las ramas de un olivo
y cercado por un tenue relumbrar caliente y frío 
quiero dejarme llevar a las estrellas,
perderme en horizontes nebulosos
y dejarme mecer por el vacío,
por el incierto fluir de las quimeras.

Escuchar sirenas que me canten
y me aten a un mástil firme y poderoso,
temblar ante el rugido de dragones
y devorar el tiempo sin quererlo,
convertido en el peligro,
en el vacío cruel y sinuoso.

Quiero ser el azote de las bestias, 
el pendón que ondea en lontananza,
el velero que navega sobre llamas
y el héroe que persigue sus ensueños
armado con su ilusión y una mísera espada.

Me he dejado llevar por la locura
y me he sentido perdido, y me he encontrado,
he sido sabio y consejero,
idiota, febril, bueno y zafio.

He llegado a comprender mil horizontes
y me he dejado acosar por mil jaurías,
he bebido de amores imposibles
y he sufrido crueldades infinitas,
he vivido las penurias más horrendas
y los peores desastres y abandonos.

La magia me ha llevado entre sus brazos,
he sido aliado y enemigo,
he sabido morir y he revivido
y he sido leal, bribón, sumiso y fiero.

Bajo la luz anaranjada de esta noche
arropado por las ramas de un olivo
y cercado por un tenue relumbrar caliente y frío 
puedo afirmar, ante vosotros

que he leído.

Gracias a este poema, el primero escrito desde un rinconcito literario y bibliográfico que llevo preparando desde hace meses y desde el que espero escribir muchas historias más, he merecido (o al menos me lo han entregado, que no tiene por qué ser lo mismo) el IX Premio de Poesía otorgado por el Ayuntamiento de Navas del Rey, espero que os guste.

1 comentarios :

Samanta Aretino dijo...

Enhorabuena, Javier! Me has transportado. Merecidísimo premio. ;)