24 de octubre de 2015

El Primer Premio de Miguel


Miguel estaba tan nervioso que no sabía ni qué hacer con sus manos, no recibe un premio uno todos los días. No es que fuese un premio demasiado importante, no creáis, tampoco era un premio de esos en los que uno tiene que posar para decenas de fotógrafos dándose empujones, qué va, era un premio chiquitín, muy humilde, pero repleto de la ilusión de aquellos que habían decidido entregárselo. Cuando escuchó su nombre y se levantó para ir a recogerlo estuvo a punto de tropezarse con las escaleras, sudaba mucho y estaba seguro de que iba a tartamudear en los agradecimientos, ya se conocía cuando se ponía algo nervioso. Fue incapaz de quitarse el nudo del estómago en todo el rato y aunque en el Salón de Actos solo estaban sus compañeros de colegio para él fue como estar ante una auténtica multitud. Fue una experiencia fantástica esa de recibir un premio por ser buen compañero… dicen que algunos años después Miguel recordó aquel premio cuando subía a recibir un gran premio literario y que, aunque este era muy importante y frente a él había decenas de fotógrafos empujándose por hacerle la mejor foto, él solo podía ver enfrente a sus compañeros de colegio, dicen que recibió muchos premios más y que fue un escritor muy famoso y muy premiado pero ¿sabéis qué? Eso ocurrió en otro momento, en otra historia, en otro cuento y quizá, solo quizá, algún día haya alguien que os lo cuente.