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Artículo publicado en Diábolo Magazine

19 de mayo de 2015

El Día del Libro, esa entrañable mentira


Conste en primer lugar que a mí me encanta el Día del Libro y que se celebre, pero una fiesta como esta, que nace en base a una preciosa ficción merece un pequeño comentario al respecto. Empezamos con algo de historia, resulta que se celebra el día 23 de abril porque, presuntamente, ese día coincidieron en morir (en calendarios diversos) dos de los más grandes autores que ha dado la literatura mundial, el intrigante William Shakespeare y el querido Miguel de Cervantes… últimamente cuestionados los dos en cuanto a ellos mismos y a sus ficciones. Se ha desmontado ya tantas veces esa coincidencia en el calendario que me abstengo de hacerlo yo también, para no aburrir con datos que todo el mundo conoce ya (porque supongo que todos conocéis esa historia del desfase de diez días entre calendarios y demás, ¿cierto?).

No va por ahí el tema de la mentira de la que os quiero hablar, no. Quiero hablar de la falsedad que demuestra el que personas que no sea acuerdan en todo el año de esos objetos curiosos repletos de palabras se presten para realizar y aparecer en todo tipo de actos literarios por toda la geografía mundial durante un único día del año, para después olvidarse de los libros durante los 364 restantes (365 si es bisiesto). Este año, de elecciones (supongo que estáis al tanto de esto, ¿no? Que lo mismo no os habéis enterado todavía), se ha dado la extraña circunstancia de que las mismas personas que hacen que las bibliotecas tengan cada vez menos capacidad de actuación y menos recursos se hayan ido a fotografiar a todas las bibliotecas que han podido encontrar (y a más no, porque no han podido), que los mismos que fomentan campañas poco efectivas para que nuestros niños lean hayan aparecido en todos los eventos que han podido o que gente que no usa los libros más que para adornar estanterías (como mucho) o para calzar mesas cojas haya corrido a abrazarse a escritores de toda clase y condición por cualquier esquina cual políticos en campaña besando bebés a gogo. Y con esto, aunque lo parezca, no me refiero solo a los políticos de cualquier signo o partido o idea, no, me refiero más bien a personas, porque no me gusta centrar las cosas en los responsables de turno, muchas veces solo se dejan llevar por la corriente de otros responsables anteriores o superiores y porque, aunque no nos guste oírlo, cada uno de nosotros podría hacer algo al respecto si se pusiera a ello.

No sé por qué, pero eso de que el libro solo disponga de un día para hacerse el importante… pues eso, que no me llega a convencer del todo. Está muy bien que lo tenga, por cierto y en Madrid además, añadido a una de las fiestas más estupendas de toda España, la Noche de los Libros (que ha llegado a las 10 primaveras, nunca mejor dicho), que intenta competir con la tradición de la rosa y el libro (que me parece una de las más exportables de toda Cataluña y de las menos exportadas), y que está muy cerca de lograrlo, porque en España todo lo que tenga que ver con fiesta y noche nos gusta, aunque haya libros de por medio. Claro que si esto se apoyase en campañas realmente atrayentes para todos los públicos a lo largo del año, seguramente, tendríamos ya un público ganado que acudiese en masa a cualquier actividad cultural que se fomentase desde cualquier institución, asociación, persona… y cualquier día del año, no un día concreto y masificado de actividades.

En fin, que este día es precioso, pero lo sería mucho más si fuese acompañado de una gestión que desembocase en él y no siendo lo que es, un bonito paréntesis fomentado en una hermosa ficción. Estoy convencido de que muchos lectores sí que lo consideran como una fecha señalada, un día marcado en el calendario y un conjunto de fiestas y eventos en torno a una de sus pasiones… pero lo que sería realmente estupendo es que se convirtiese en el centro de actividades, ideas y lecturas realizadas durante todo el año, no me gusta que nosotros mismos caigamos en la ficción de creernos que con un par de fotos y visitas puntuales a lugares donde se nos vea muy bien ya hemos hecho todo lo que deberíamos hacer en torno a los libros o a la cultura en general.

A mí me gustaría algo mucho más mantenido en el tiempo y que todos fuésemos en busca de aquello que más nos ha llamado la atención en nuestro año lector pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…