22 de enero de 2016

El cuento pequeño

El cuento de Jorge empezó siendo muy, muy pequeño, de hecho era tan chiquitín que ni siquiera él mismo pudo verlo al principio. Nació cuando Jorge escuchaba el cuento de un cuentacuentos que iba vestido de héroe medieval ¿o era de princesa? Ya no lo recordaba. Creció muy poquito a poco, tan despacito que nadie se dio cuenta de que existía, pero un buen día era tan grande que pidió ser contado y Jorge no tuvo más remedio que contárselo a todo aquel que pudiese y quisiese escucharlo. Hubo mucha gente que sonrió con el cuento de Jorge, otros lloraron y algunos pensaron que no estaba mal, pero que le faltaba algo. Eso a Jorge no le importó, había contado un cuento que él mismo había creado y eso le hacía feliz.

A este primer cuento le acompañaron un montón de hermanos y hermanas que fueron naciendo uno tras otro y que llegaron de países lejanos, de personas diversas, de palabras encontradas e incluso de cosas que a Jorge le pasaron de verdad. Y un buen día tenía tantos cuentos en la cabeza que nunca sabía demasiado bien si eran cosas reales o inventadas, pero que siempre pedían ser contadas en voz alta. 

Las palabras jugueteaban en su interior y no dejaban de chivarle nuevos cuentos e historias con las que hacer sonreír y disfrutar a los demás (o llorar, o estremecerse, o temblar de miedo, o enamorarse,...)

Y un día, nunca nadie supo cuándo pasó, uno de los cuentos de Jorge entró tan profundamente en la cabeza de uno de los niños que le estaba escuchando contar que hizo nacer un cuento muy pequeñín al principio, tan pequeño que no se notaba nada de nada, pero que poco a poco crecería hasta convertirse en un cuento fuerte y robusto que tendría que ser contado sí o sí y que traería muchos hermanos y cuentos diferentes pero, ¿sabéis qué? Eso ocurrió en otro momento, en otra historia, en otro cuento y quizá, solo quizá, algún día alguien os lo cuente.