8 de febrero de 2016

Las librerías especializadas, enclaves capaces de difundir, emocionar y divertir al mismo tiempo


En estos tiempos de zozobra económica, las pequeñas librerías de barrio se han convertido en auténticos centros culturales capaces de dinamizar su entorno cultural a través de actividades periódicas u ocasionales. La librería dejó hace mucho tiempo de ser solo un lugar en el que comprar un libro.

Javier Fernández Jiménez. Es curioso, la Literatura Infantil y Juvenil es uno de los pilares sobre los que se sustenta el negocio editorial en nuestro país, aunque muy pocas personas la tengan demasiado en cuenta. En España el número de lectores diarios no llega al 30 % y las compras en libros no paran de descender, pero la Infantil y Juvenil es un rayo de esperanza que mantiene vivas las ilusiones y los trabajos de muchísimas personas dedicadas al mundo del libro. Y sin embargo, salvo honrosas excepciones (habitualmente ubicadas en fechas muy señaladas y puntuales), esta literatura es de una invisibilidad mediática que abruma. Ni la televisión ni las radios ni tampoco los periódicos le dedican el mínimo espacio diario (o cuanto menos semanal) que se merecería y así muy es complicado desenvolverse correctamente a la hora de seleccionar una buena lectura.

Es cierto, existen múltiples revistas digitales, blogs de toda clase y condición e incluso decenas de booktubers que podrían hacer las veces de guías y consejeros de un mundo cada día más complejo y completo, pero aún hay muchas personas que o bien desconfían de los medios digitales o bien apenas conocen cómo encontrar fuentes fiables. Y en medio de todo este ninguneo mediático, riqueza editorial, títulos cada vez más difíciles de recordar y autores apenas visibles fuera de un entorno muy concreto existen auténticos faros de la literatura infantil y juvenil: las librerías especializadas.

Y es que estas librerías se han convertido en puntos de información eficaz y segura con la que no naufragaremos nunca más. Las personas que gestionan cada uno de estos centros de diversión e información son verdaderas bases de datos capaces de dar con el título, el autor y el tipo de género adecuados para cada ocasión, así como de dar una serie de pautas y consejos para que nuestros hijos sean cada vez mejores y más ávidos lectores.

Y no solo eso, las librerías de barrio, los pequeños enclaves en los que se refugian los libros en una sociedad que parece mirarles de soslayo desde la atalaya representada por el mundo digital se han convertido además en puntos de difusión y dinamización cultural. Las librerías dejaron hace ya mucho tiempo de ser únicamente negocios en los que se compran y venden libros, son auténticos Centros Culturales. En una sociedad en crisis, en la que los estamentos institucionales han visto cómo menguaban desde los presupuestos hasta las actividades más básicas, las librerías han llegado a convertirse en rincones capaces de suplir la falta de actividad en bibliotecas, centros cívicos o casas culturales. Talleres, encuentros con autores, cuentacuentos, concursos literarios… no hay más que acercarse a una librería cualquiera para ver la inmensa cantidad de elementos atrayentes y de fomento de la lectura que ponen en marcha periódicamente. Ir a una librería, aunque no vayas a comprar un libro, se ha convertido para muchos niños en una rutina más de su semana. Una rutina en la que siempre encuentran elementos interesantes, buenos momentos en compañía de personas estupendas y algo que parece fundamental en la difusión lectora, la sensación de que leer, de que acercarse a un libro cualquiera, es muy divertido y emocionante.

La literatura es grande y acompañada de las pequeñas librerías, gigante.



Artículo publicado en el Nº 6 de Diábolo Magazine - Enero 2016, acompañando a un reportaje sobre algunas de las librerías infantiles y juveniles de Madrid: El Dragón Lector, Kirikú y la Bruja, Didacticalia, Liberespacio, Lita Hormiguita, Luna Lunera y Reino de Bután.

2 comentarios :

Wonderland dijo...

Buenas tardes Javier, hemos visto esta entrada y nos parece una descripción muy acertada de lo que debe ser una librería infantil.
Nosotros acabamos de abrir hace 2 meses una librería infantil en Montecarmelo, Madrid, y nos gustaría invitarte a que la conocieras y nos dieras tu opinión sobre ella y así ayudarnos a sacar adelante este proyecto tan bonito que acabamos de comenzar.
Se llama Wonderland.

Gracias por tu atención y un saludo,
Rocío e Iñaki.

www.wonderlandbooks.es
www.facebook.com/descubrewonderland

Castillos en el Aire dijo...

Buenos días Rocío e Iñaki.

Muchas gracias por vuestro estupendo comentario, me encantará visitar Wonderland, debo visitas a un par de librerías con Menudo Castillo, pero tened en cuenta que, en cuanto tenga la posibilidad, me pasaré por vuestra librería. Seguro que es genial.

Un abrazo.
Javi