5 de marzo de 2016

¿Nos estamos volviendo todos unos idiotas?


Sufrimos de “EGOCRISPACIÓN”

Que andamos crispados no se le escapa a nadie ya, supongo, no sé si la crisis, los problemas diarios o nuestra forma de sentir el éxito son los culpables, pero estamos cada día más enfadados y más escandalizados por casi todo. Creo, sinceramente, que tenemos un problema, un grave problema, algo que flota en el ambiente y nos está convirtiendo a todos un poco en idiotas… y no, no son los papeles ni las ideas lanzadas a la cara por parte de los que hemos puesto ahí para que se pongan de acuerdo y solo saben buscar el mejor asiento para sus pretensiones o la fórmula de ahogar a sus rivales, no. No me refiero a los otros, a los que están en otras partes, no, me refiero a nosotros, a todos nosotros… y es algo que me asusta e indigna a partes iguales. Y no voy a ser yo el que se ponga aquí ahora a despotricar contra todo el mundo y a dar lecciones de cómo hacer las cosas, desde luego. Mi opinión es solo la mía, una más y es tan válida o inválida como la tuya, por supuesto. Yo solo aprovecho estas líneas para dar mi opinión y tampoco es que mi opinión valga demasiado… justo lo contrario a lo que opinan miles de personas en todo el mundo, que parecen creer que la suya es la opinión que debe prevalecer y que debe superar a las de los demás. Porque es la única posible, la única que no convierte en imbéciles a sus semejantes. Insultos, críticas desaforadas, reniegos… hay algo en el ambiente que parece influirnos de una manera inexplicable y dañina, que nos hace menospreciar el trabajo de los demás, denigrar lo que opinan los otros o pensar que nuestras ideas son siempre superiores a las del resto y, si por lo que sea, por cualquier razón, alguien nos comenta algo que no nos gusta o que sea contrario a lo que hemos pensado nosotros… que se prepare, porque le vamos a poner a caldo, muchas veces gracias a la facilidad e irresponsabilidad que nos ofrece el anonimato de las redes sociales digitales, que parecen ser la vía favorita para insultar y menospreciar al resto de los mortales.

Nos estamos convirtiendo en personas amargadas, deseosas de zaherir al contrario, en poseedores de la verdad única… en verdaderos fascistas de la palabra y de las ideas… a veces, defendiendo precisamente la libertad de opinión o las libertades sociales… algo que llama mucho la atención y que podemos ver en cualquier momento tecleando un par de teclas o poniendo un canal televisivo o escuchando una radio o leyendo un periódico o…

No sé… puede que yo esté exagerando demasiado, ya os he comentado antes que mi opinión tampoco es para tanto, pero podemos… no, debemos plantearnos el porqué esas críticas constantes hacia los demás, especialmente hacia aquellos que se exponen en medios públicos o que opinan de una manera que no concuerda con nosotros. Puede que nos estemos contagiando de la televisión, de las radios, de los periódicos… pero tengo la sensación de que nos estamos convirtiendo todos en tertulianos hooligans que no saben, ni quieren, respetar al que tienen enfrente, que saben de todo, que tienen el sentido único de una propuesta… 

Y, siempre en mi opinión (recuerda, ni mejor ni peor que la tuya, solo diferente o semejante), nos estamos equivocando, ya no solo en el tema de pensar que el insulto y la crítica por la crítica pueden llegar a algún lado, sino porque esos tertulianos desatados y desaforados cobran, precisamente por ser como son y nosotros, lo más que nos llevamos de todo esto… es un disgusto o incluso algún quebradero de cabeza. ¿Por qué no vivir en paz, felices y sin ganas de atacar continuamente a los demás?, ¿será que lo único que nos va a dejar este Siglo XXI en cada uno de nosotros es un Ego desmedido y una capacidad de juzgar a prueba de verdades y diversidades?

No sé vosotros, pero yo sigo preocupado…

1 comentarios :

giordano bruno dijo...

Es el fascismo que avanza, que viene, sin que nos demos cuenta. Nos hablan de los nazis (Hitler y compañía) como algo a evitar, pero al mismo tiempo nos hacen fáscistas teledirigidos. Sí, teledirigidos; desde la misma tele, mismos medios, usos y costumbres. Unos lo llaman aborregamiento, otros pensamiento único. En pocas palabras amansedumbrados. Ya está aquí, en Europa, navegando a nuestro lado, absorviéndonos silenciosamente, incluso desde la sencilla cesta de la compra. Hay que romper, desde la misma escuela, hay que romper con lo "políticamente correcto". Vendrán a por nosotros... y no tendremos a nadie a quien llamar porque nada nos ha importado lo que a diario veíamos, porque, pensábamos, eso no iba con nosotros y que era cosa de los otros, nuestros vecinos, compañeros... Ahora vemos que nos toca a la familia. "El fascismo se cura leyendo", nos dice una frase muy oportuna; leámos, pues, es instructivo y entretenido.