7 de abril de 2016

El mundo es una broma de mal gusto


Exportando charangas y panderetas

Que este mundo suena a broma parece que ya no se le escapa a nadie, aunque sea una broma de muy mal gusto en la mayor parte de las ocasiones. Lleva muchos años sonando a guasa burlona y cínica, demasiados. Pero hay una cosa que ha cambiado, algo que muchos sospechábamos y últimamente hay personas que se han empeñado en demostrar. Nuestro famoso apelativo de país de charanga y pandereta, que dejó para siempre la voz de Machado, no era algo propio de España, qué va, es algo que incumbe a todo el globo. No es algo propio de un país, sino de un mundo, de una sociedad bajo la tiranía del beneficio y la acumulación. Y es que en un mundo donde los ladrones campan a sus anchas, al resto no nos queda más que disfrutar de la vida, aunque tengamos que beber litros de alcohol o fumar hierbitas de la risa para no ver lo que nos hacen. O dejarnos llevar por ficciones y circos que, al menos, nos permiten olvidar por unos minutos o unas horas lo que nos roban y hacen cada día.

Es curioso lo casuales que son las cosas. Lo fácil que es toparse con encuentros fortuitos y momentos cruzados. Hay veces que las casualidades suenan a burla, a mofa o incluso a humor negro. Que parecen extraídas de un guión bien trazado para que todo encaje, un guión bien trabajado para que todo pase cuando debe hacerlo. Sin ir más lejos, el mismo día en el que se descubrieron los ya famosos “Papeles de Panamá” fue el mismo en el que Europa empezó a poner en marcha su vergonzoso acuerdo de aparcamiento de las personas que buscan nuestra ayuda. Mientras echamos a patadas a personas como nosotros mismos, como tú y como yo, no vayan a quitarnos nuestras cosas, aplaudimos y aclamamos a tipejos que se llevan lo que nadie nos ha dejado ni sospechar que teníamos. Aún se está investigando si lo que se ha dejado ver en esos papeles es realmente ilegal o no, dependerá de lo que se necesite o de lo que nos convenga, pero a mí no deja de sonarme a chufla de muy mal gusto el que personajes, como mínimo egoístas, escondan lo que ganan, demasiado, para no pagar impuestos donde deben o para pagar el mínimo posible mientras millares de personas son desechadas como trastos que ya no nos sirven y acaban siendo enviados lo más lejos posible.

Cuando dentro de unos años haya quien lea esta efeméride… abrirá mucho los ojos y se preguntará qué hacíamos aplaudiendo a futbolistas opacos, a directores de cine grises, a escritores nebulosos y  gobernantes de todo el mundo descarados. Qué hacíamos mientras mirábamos a otro lado. Qué hacíamos cuando se lanzaba al olvido a tantas y tantas personas que bien podríamos ser tú o yo. Porque entre esas personas, las, probablemente, clases medias de sus países de origen, no hay asesinos, violadores o ladrones, al menos no más o menos que los que tenemos en cualquier otro lugar, no. Lo que hay son maestros, científicos, obreros, abogados, niños…

No sé a vosotros, pero a mí me encaja que el envío de refugiados a Turquía y los “Papeles de Panamá” coincidan en el día. Os hablaba antes de escribir un buen guión, pues bien, me encaja en que esto cuadre. Porque se vuelve a demostrar que alguien se ríe de nosotros, que hay quiénes se están aprovechando de nuestro mirar para otro lado, de nuestros aplausos y de nuestras aclamaciones. Hay quien se está carcajeando de nuestro miedo y de algunas de nuestras ideas. 

Las casualidades no suelen existir. El guión está escrito a conciencia. Aunque, de todo esto, nos puede quedar una buena noticia: España seguirá siendo un país repleto de fiestas, pero las panderetas y las charangas ya suenan por todo el mundo.