20 de junio de 2016

El sábado me entregaron el Primer Premio de Relato en Cenicientos


Ganar un premio literario siempre es un motivo de orgullo, de ánimo, de confianza en lo que uno está haciendo. Parece que cuando recibes un galardón, en lo que sea, alguien reafirma tu trabajo, te confirma que vas por el camino adecuado... y, sobre todo, te da una alegría tremenda. He tenido la suerte de recibir varios premios a lo largo de mi vida, especialmente con mis relatos, aunque también por cartas y poemas. Y no consigo acostumbrarme a eso, cada vez que ganas un premio es una primera vez, algo que te llena durante un instante y te obliga a seguir adelante, a continuar.

Me apunté al I Certamen de Relato de Cenicientos por varias razones. En primer lugar porque siempre me ha gustado eso de dirimir mis trabajos literarios con los de otros autores con tanta o mucha más calidad que yo, es genial eso de participar en un concurso, te mantiene en una tensión sana que siempre es apetecible y divertida, ese gusanillo en el estómago, ese pensar de tanto en tanto en tu trabajo... en fin, que me gusta. Pero también lo hice por otras dos razones fundamentales, porque me gusta valorar el trabajo de los demás, especialmente el bien hecho y me gusta el valor y la entrega que han puesto en Cenicientos para poner en marcha algo que no había en uno de los municipios con más historia de la Sierra Oeste de Madrid, participar en este concurso es apoyar la Cultura, es engrosar el número de trabajos participantes, es contribuir a la visibilidad del trabajo puesto en marcha. Ganarlo es entrar en la historia de un municipio. Siempre tendré el honor y el privilegio de haber sido el ganador del I Premio de Relato impulsado por Cenicientos.

Mañana, cuando este premio sea mucho más importante y reconocido, estaré ahí, siempre, inaugurando una lista de autores cada año más reconocida y numerosa.

Ganar un premio es, como me pasó el sábado en Cenicientos, emocionarse y sentirse arropado. Poder disfrutar de una lectura dramatizada de tu relato capaz de hacer que derrames un par de lagrimillas (no confesaré más que eso). Es disfrutar de la gentileza y hospitalidad de un pueblo que pone un gran esfuerzo por su parte para que te sientas honrado.

Muchas gracias a Cenicientos por este premio, por esta fantástica gala para entregarlo, por este premio que se suma a la oferta cultural de la Sierra Oeste de Madrid, por la magnífica sorpresa de la lectura del relato... en fin, ha sido un auténtico placer el estar con vosotros para celebrar esta primera edición. Ganar uno de los premios... será algo que muestre con orgullo allá por donde vaya.

Mil gracias.


1 comentarios :

Palabras Escondidas dijo...

No podía ser de otra manera: Javi, eres un fenómeno. Dentro de poco tendrán que hacerte jurado de ese concurso para que no lo ganes siempre. Enhorabuena a los jurados de Cenicientos por su buen criterio.
Bienvenidos a los certámenes de la Sierra Oeste.