21 de septiembre de 2016

El globo


Un rayo de sol ha entrado por la ventana
un rayo templado
luminoso
tenue cual caricia de niño

frágil, como mi memoria

Ha sido solo un segundo
un diminuto instante
apenas un suspiro

pero ha sido suficiente para recordar el globo

aquel hermoso globo
                                  Brillante
                                                Enorme
                                                             Sonriente
Sé que he sonreído

No siempre soy consciente,
supongo, aun así, que lo hago a menudo
siempre he sido muy risueño
a veces incluso un poco pesado

El globo…

               Y la carita de mi hijo tras su brillo
               sus ojos relucientes, enormes,
               su esplendorosa sonrisa
               la mirada orgullosa de mi Mari

               La inocencia

¡qué felices éramos entonces!

María, Miguel…

                            Y yo,
                            sí, también fui muy feliz a su lado

Fueron muchos los años felices
radiantes

Cuando me acuerdo, disfruto como un niño
sonrío por haber sido tan feliz

Ahora lo recuerdo

Intento retenerlo aquí, en mí mismo
pero sé que, en un soplido revoltoso de la brisa, volveré a olvidarlo

Me duele saberlo
pero ahora sonrío,
ahora recuerdo la importancia de ese instante

¡Nada más importa!

El júbilo

La dicha

¡Nada más importa!

Ni el después, ni el olvido, ni esta maldita memoria mía.
Nada más importa.
Soy feliz.

Está aquí, conmigo, mi hijo,
siempre está a mi lado
aunque a veces no me acuerde
aunque le llame de otro modo
aunque yo parezca más pequeño
más diminuto
menos yo…

Es él

           Siempre es él
           Siempre lo ha sido

¡Le quiero tanto!

Quizá luego me olvide,
quizá le vuelva a confundir con la vecina
o con mi padre…

¡qué mala leche tenía mi padre al enfadarse!
Aunque era un trozo de pan,
un bendito.
Mi padre.

Hay noches que nos reímos juntos con esos disparates
mi hijo y yo, juntos,
otras lloramos…

Pero hoy
ahora
soy feliz, plenamente feliz. Y él lo sabe.
Mi Mari, allí arriba, seguro que también lo sabe.

El sol lo ha permitido,
me ha dado este regalo,
este segundo, este instante, este suspiro.

Un momento suficiente para verte
y recordarte

Hijo mío

Y sonreírte
Y besarte

Y decirte de nuevo,
como siempre nos dijimos
como tantas veces nos hemos dicho,
ahora lo recuerdo,

Te quiero, siempre te he querido.

 Gracias por no olvidarlo.


Para todas las personas que se olvidan de su felicidad y de sus globos azules...