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Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

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La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

22 de mayo de 2016

Miguel el aventurero


Miguel quería ser soldado. Viajar por todo el mundo. Recorrer el mar a bordo de navíos inciertos. Enfrentarse a mil peligros y enemigos. En definitiva, ser un héroe. Salvar a su patria y, finalmente, volver a casa lleno de certezas y recuerdos. Y con una buena bolsa de dinero. Pero antes de ser soldado decidió ser poeta. Bueno, no lo decidió por completo, ya sabéis que estas cosas de escribir casi nunca se deciden, qué va, suelen llegar solas y porque sí. El caso es que se hizo un buen poeta y su profesor, que se llamaba Juan, le recomendó un día que leyese a otro gran poeta que además fue un gran soldado, creo que se llamaba Garcilaso o algo parecido. Miguel se enamoró de ese poeta. No es que se enamorara como uno se enamora de una chica o de un chico… supongo que me habéis entendido a la primera, pero hoy en día hay cosas que no está de más el explicarlas.

Bueno. A Miguel le encantaba lo que escribía Garcilaso, lo que hacía Garcilaso, cómo se vestía Garcilaso, lo que decía Garcilaso… y eso que el pobre Garcilaso llevaba muerto ya unos años. Pero claro, gracias a los libros y a las palabras uno no se muere nunca del todo si te sigue leyendo y recordando alguien. Lo dicho, Miguel quería ser como Garcilaso. Igualito. O… lo más parecido, por lo menos. Así que cuando pudo, además de escribir poesía, se hizo soldado, como su querido Garcilaso. Y peleaba muy bien. Dicen que ganó una gran batalla y todo. Él solo no, claro, lo hizo en compañía de un montón de otros soldados. Pero ganó una de las batallas más importantes de su país: La batalla de Lepanto.

En esa batalla Miguel fue herido. Desde entonces no pudo mover uno de sus brazos. Y tuvo que estar algún tiempo descansando y recuperándose de muchas de esas heridas. Dicen que en ese tiempo Miguel fue muy feliz, quizá fue el momento más feliz de toda su vida, leyó un montón de historias y conoció a un puñado de personas. Durante su vida Miguel vivió muchas aventuras. Le encantaba viajar y recorrer el mundo. Una de sus peores vivencias fue la de ser esclavo durante cinco largos años. Se intentó escapar cuatro veces, pero siempre le pillaron. Al final, cuando volvió a España, años más tarde. Tenía muchos recuerdos, pero ninguna certeza y mucho menos, una gran bolsa de dinero. Dicen, que años más tarde, pero muchos años más tarde, se convirtió en el escritor español más conocido de todo el mundo. Y encima que ni siquiera fue por su poesía, sino por un libro muy raro que todo el mundo conocía pero muy pocos leían entero. Y dicen que años después, pero muchos años después en España se organizó todo un año de fiestas para acordarse de aquel niño que quería ser soldado y poeta. Dicen que, gracias a estas fiestas, hubo muchos niños que quisieron conocerle y que hubo uno, solo uno, llamado Moisés, que empezó a dibujarle hasta convertirse en el dibujante que mejor dibujó a Miguel de todo el mundo entero, pero ¿sabéis qué? Eso ocurrió en otro momento, en otra historia, en otro cuento y quizá, solo quizá, algún día, alguien os lo cuente.

Cuento narrado en el Capítulo 240 del programa de radio MENUDO CASTILLO

6 de mayo de 2016

Primer centenario de A21


Un medio de comunicación sin el que la Sierra Oeste (y yo mismo) sería muy diferente

Este mes de mayo se cumplen los primeros 100 números de A21, el periódico comarcal de la Sierra Oeste de Madrid, y me he puesto a pensar dónde estaba yo hace ahora 8 años, cuando arrancó esta pequeña gran aventura que tanto me ha permitido aprender y crecer como comunicador y como escritor, amén de cómo conocedor de la colectividad de municipios que me rodean diariamente. Hace ocho años acababa de escribir un par de novelillas que guardaba en mi cajón y estaba empezando a auto-publicar tras un rechazo editorial de la primera de ellas, estaba escribiendo relatos, poemas, estaba publicando en un blog con un dinosaurio rosa de peluche como protagonista… y entonces llegó una propuesta que me cambió la vida para siempre. Fue tras la publicación en internet de uno de mis cuentos, “Juego de niños”, en el que hablaba de la desgraciada consecuencia de un partido de fútbol infantil en un descampado de Irak durante la guerra… supongo que ese relato fue el que provocó la propuesta que me llegó para ser el responsable de la sección de deportes de un periódico nuevo que iba a empezar a publicarse en muy poco tiempo. Por aquel entonces no se llamaba A21 todavía, pero yo, inconsciente de mí, dije que escribiría y me preparé una sección deportiva que parecía más una serie de reportajes para una revista que noticias para un periódico. De hecho, el primer artículo que escribí se llamaba “¿Cuánto cobra al mes un árbitro de fútbol?” Desde entonces he hecho de todo en A21, durante mucho tiempo estuve involucrado en el tema deportivo. He escrito sobre actualidad, he publicado columnas de opinión, he sido entrevistado yo mismo, he realizado muchas entrevistas y reportajes… hasta que, por fin, recabé en la sección que siempre ha estado pensada para mí (bueno, eso me gusta creer a mí), la sección de Cultura, donde llevo ya varios años publicando y escribiendo.

He dicho antes que aquella propuesta me cambió la vida. Es cierto, totalmente cierto. Gracias a A21 ahora estoy también en Radio 21, un medio amigo en el que desarrollo buena parte de mi vida como locutor y director de programas. Gracias a A21 he conocido, visitado y disfrutado de todos los municipios de la Sierra Oeste de Madrid. He conocido a personas realmente interesantes. He comprendido algunos de los asuntos más comprometidos y extraños de la Comarca. He aprendido tanto que es imposible decir cuánto ha sido. Y he escrito regularmente, desde hace 8 años, para un medio de comunicación en diversos ámbitos y momentos. Siempre he estado ahí, soy más veterano que la propia cabecera. Solo hubo un paréntesis de tres o cuatro números en los que no se me vio y en algún momento no he estado de acuerdo ni con la línea de opinión ni con algunas publicaciones, pero siempre he desarrollado mi trabajo con las ganas y la ilusión de hablar de todas las personas y todas las actividades posibles, de ser lo más imparcial posible (aunque siempre suelo expresar mis opiniones en mis noticias culturales, beneficios de no ser periodista de formación) y he procurado que todo lo que ocurre en nuestra comarca llegue lo más lejos posible.

100 números, me parece increíble. Y ahí sigue A21. Crisis de todo tipo, cambios de dirección, momentos complicados… pero siempre ahí, desde hace 8 años, intentado hablar de todo el mundo con todo el mundo y dejar de un lado las opiniones propias para publicar también las de los demás.

Yo también sigo por aquí y espero seguir estando mucho tiempo más. Gracias a vosotros, lectores, comerciantes, anunciantes y protagonistas por permitirnos contar vuestras historias y por dejarnos seguir desarrollando este trabajo.