2 de marzo de 2017

El Muro de la Civilización


Chrisk cojeaba. La sangre corría por su pierna desnuda. Huía. Más que correr, se arrastraba. Estaba tan cansada... y sin embargo seguía adelante. Tenía que hacerlo. En sus brazos sollozaba en silencio un bebé de apenas siete meses de vida. Junto a ella corrían los gemelos. Asustados y llorosos a sus ocho años. Decididos a enfrentarse a cualquier cosa para ayudar a su madre. Urguth se había quedado atrás. Toda la familia sabía que no había posibilidad de supervivencia en un enfrentamiento directo con los demonios... y aun así, Urguth se había quedado atrás. Procurando otorgar unos minutos de ventaja a los suyos.

Ni siquiera había gritado. Chrisk aún tenía en la boca el sabor acre de la sangre de Urguth. Se había sacrificado por ellos, una vez más. Tenían que llegar a la ciudad, se lo debían. Apretó el paso, haciendo caso omiso al dolor de la pierna y del hombro heridos. Miró atrás una única vez. Y tuvo que ahogar un grito de terror. Se podía ver, aún a bastante distancia, la figura monstruosa de los demonios que los perseguían. Empujó a los dos pequeños y gritó una orden. Estaban tan cerca de la Ciudad de la Frontera. Estaban tan cerca de la salvación...

Contra todo pronóstico llegaron. Chrisk elevó una plegaria de agradecimiento a los Dioses Creadores al ver la Piedra de la Derrota, que indicaba el final del Bosque y el comienzo de los dominios de Sarberk. Podrían salvarse. Sus pequeños podrían vivir. El sacrificio de Urguth había salvado a sus cachorros. Pero al atravesar la linde de la arboleda vio el Muro que los humanos habían levantado para alejarse de las Criaturas del Bosque y supo que estaban perdidos. Las enormes puertas de la Ciudad de la Frontera estaban cerradas. Había humanos sobre las murallas de la ciudadela. Veía las antorchas. Quizá la salvarían. O, al menos, salvarían a sus hijos. La Loba murió y sus hijos fueron masacrados a las puertas de la salvación. Ningún humano hizo nada por salvarles... la sangre quedó impregnada en el Muro que separaba a las Criaturas del Bosque de la civilizada sociedad humana.