8 de junio de 2017

¿La Literatura Infantil y Juvenil es solo un conjunto de valores e ideas apelotonados en historias más o menos atractivas?


Ideas preconcebidas ante lo Infantil y Juvenil

¿La Literatura Infantil y Juvenil está obligada a educar o tiene que ser puro divertimento? Hace unos días leía un estupendo y extenso artículo de Sergio del Molino en el suplemento “Babelia”, de El País. Se titula “Pequeños pero no tontos” y os invito a descubrirlo, en este artículo se habla, una vez más, de la corrección política, de la autocensura y se ahondaba en un asunto que parece preocupar mucho a algunos lectores y periodistas (creo además que poco leídos en Literatura Infantil y Juvenil en la mayor parte de las ocasiones), que los valores y las ideas prevalezcan en las lecturas infantiles y juveniles, dejando a veces de lado la calidad literaria o que esta calidad esté supeditada al tema escogido y al presunto bajo nivel lector de nuestros jóvenes.

En el artículo aparecen varios autores estupendos de Literatura Infantil y Juvenil. Por allí desfila Ana Alcolea, María Frisa, Elvira Lindo (que es una gran escritora, pero que yo creo que no es autora de Infantil y/o Juvenil) o Ricard Ruiz Garzón, todos de una calidad humana y literaria realmente notable, y con títulos dispares y muy diferentes entre ellos. Creadores que no tienen nada que ver los unos con los otros y de una calidad literaria más que contrastada, lo que me lleva al grueso del artículo, ¿de verdad hay baja calidad en Literatura Infantil y Juvenil? ¿Tenían más suerte quienes leían a Stevenson, a Carroll o a Conan Doyle que los que leen hoy títulos escritos desde el prisma actual y una manera muy diferente? ¿Eran mejores los libros de Montserrat del Amo o de Juan Muñoz que los de Jordi Sierra i Fabra o los de Laura Gallego? ¿Aquélla es mejor Literatura que esta? ¿Los jóvenes leían mejor porque nadie les indicaba lo que tenían que leer y creaban su propio sentido crítico y lector? Parece que suena mejor decir que uno ha leído “Los Cinco” o que era un gran lector de “Ana de las tejas verdes”, que afirmar que uno es un fan apasionado de “Harry Potter”… y yo no creo que sea algo tan diferente, la verdad.

“Los niños están condicionados por mucho factores y conceptos”. Es cierto, hoy hay muchas guías, muchos gurús de la lectura… hay muchos jóvenes y niños que leen lo que les dicen o lo que lee la mayoría. O lo que sus compañeros ya han leído y afirman que es divertido y les va a encantar. ¿Nadie se ha leído libros porque su grupo de amigos o su entorno hablaba de esos libros? Porque yo lo he hecho en multitud de ocasiones, y no me arrepiento de casi ninguno de esos libros que leí, disfruté y comenté con mis amigos o mi círculo de influencia.

“Hay mucha Literatura de masas”, esa es otra frase que me encuentro al hablar de LIJ con muchas personas, “las grandes editoriales o grandes librerías predisponen a leer algo en concreto y olvidan muchos títulos”. Claro, como que estamos hablando de un negocio, quizá el más importante en cuanto a Literatura en nuestro país, pero ¿eso quiere decir, como parece afirmar el artículo, que no hay buena Literatura Infantil y Juvenil? ¿Qué solo hay unos pocos títulos escogidos que sobresalen de una masa de mediocridad? ¿Es peor Literatura que la que se publicada en España hace treinta o cuarenta años? ¿Las editoriales solo publican pensando en su propia ética y en el valor del mensaje que nos trasmite una lectura? ¿Los autores fraguan un plan maléfico para convencer a sus lectores de algo que ellos saben y el resto del mundo no?

En el estupendo artículo publicado en “Babelia” se habla de la necesidad de educar a través de las lecturas, o de un intento de hacerlo por parte de las editoriales, algo que parece ir en detrimento de la calidad literaria… de hecho, hay una corriente de opinión que debe pensar que la Literatura Infantil y Juvenil es, básicamente, un montón de valores y conceptos dictados por un ente superior que se apretujan en una serie de páginas con aventurillas y tonterías muy fáciles y tontas, no vaya a ser que los niños y los jóvenes se pierdan en la lectura. Además, muchas veces van acompañadas de dibujitos, para que todo se entienda mejor todavía. Creo que esa corriente de opinión está repleta de personas que no se han adentrado nunca, o muy poco, en la LIJ.

Porque la Literatura Infantil y Juvenil, la buena Literatura Infantil y Juvenil no es un conjunto de ideas mezcladas como por arte de magia para conformar una historia y hacer que los niños y los jóvenes sigan una línea trazada, no. La Literatura Infantil y Juvenil es, básicamente y por encima de cualquier otra disquisición, Literatura. Es una serie de ventanas abiertas a otros mundos, a otras realidades, a otras ideas, a veces muy diferentes a las del lector, e incluso a las del escritor en cuestión. En el mundo de lo Infantil y Juvenil hay valores e ideas y mensajes más o menos velados, por supuesto, si no, no estaríamos hablando de Literatura, pero también hay creaciones maravillosas, un gusto muy delicado por el lenguaje, una fórmula capaz de llegar a todos los públicos y de enganchar a lectores que, a veces, llegan con una gran cantidad de prejuicios e ideas preconcebidas, pero que cuando se dan la oportunidad de disfrutar, se encuentran con algo que no esperaban hallar, ¡y lo disfrutan en grande!

Para no ir más lejos, en el artículo aparecían Elvira Lindo, Ricard Ruiz, Ana Alcolea, María Frisa... ¿habéis leído sus libros? ¿Habéis pensado que tenían poca calidad literaria o que pretendían insertar un mensaje dictado por no sé qué poderes? He leído a estos cuatro autores, dudaría a la hora de escoger uno, los cuatro son excelentes escritores, de verdad. Os invito a leerlos, a cualquiera de ellos. 

Leerlos a ellos os llevará a querer conocer a otros grandísimos autores, como lo pueden ser Joan Manuel Gisbert, Alfredo Gómez Cerdá, David Fernández Sifres, Rosa Huertas, Santiago García-Clairac, Mónica Rodríguez, Ricardo Gómez, Gonzalo Moure, Daniel Hernández Chambers… hay tantos y tan buenos, que dejaré muchos olvidados por el camino. Os invito a buscar un libro de cualquier de estos autores, os invito a leerlo y os reto a que vengáis a decirme que son malos autores o que buscan educar con sus textos. A ver quién puede hacerlo después de haberlos leído.

En la Literatura Infantil y Juvenil hay grandes poetas, grandes ensayistas, grandes novelistas. Grandes creadores. Podría estar toda mi vida leyendo gran Literatura Infantil y Juvenil y no estarme perdiendo nada en Literatura, absolutamente ningún tema. Solo hay que buscar, solo hay que querer buscar. La calidad literaria, las formas estilísticas, la Gran Literatura de la que hablan algunos, está también en la LIJ, por supuesto que está ahí. Si hablamos de Juvenil, tenemos autores frescos, originales, capaces de romper fronteras y tabúes, de emocionar con sus versos, de transgredir con sus ideas. Os invito a leer a Chris Pueyo, a Wendy Davies, a Elvira Sastre, a Iria G. Parente y Selene Pascual, a Alba Quintas… por poner otros ejemplos de jóvenes autores que están cambiando las reglas y están llevando la Literatura Juvenil a su propio terreno.

Es cierto, hay pocos capaces de ser como Carroll o Stevenson o London o Doyle… existen y existirán muy pocos Ende, Dahl, Rodary o Nöstlinger, pero ¿es que todos los que escriben literatura para adultos son como Cervantes, Lorca, Unamuno o Cela? Pues eso. Es muy difícil ser un autor de talla universal.

Que nadie se engañe, en Literatura Juvenil, lo que más vende es son las grandes series puestas en todas partes por las editoriales. Historias de aventuras, de diversión, de emociones, de humor. Puede que algunos de estos títulos que nos encontramos en las listas de los más vendidos no sean los mejor escritos de la Literatura Mundial, es cierto, pero ¿son mucho mejores los que vemos en las listas de los más vendidos en adultos? Hay que recordar que hace dos años, Belén Esteban fue la autora más vendida en toda España, que los grandes bestsellers de los últimos años han sido “50 sombras de Grey” o las historias de Dan Brown, por poner un par de ejemplos… ¿por qué hay que buscar la excelencia en la LIJ cuando no la hay en la Literatura de “mayores”?

Tengo algo muy claro. Hay muy buena Literatura Infantil y Juvenil, hay una calidad impresionante, hay libros muy, muy, muy recomendables y muy buenos autores. No es Literatura de menor calidad. Hay libros y libros, como en cualquier parte, pero ¿qué puede envidiar un autor actual de LIJ de uno de adultos de hoy en día en cuanto a calidad, formas, textos y lectores?

Sí, os diré algo que sí que envidian los autores de Infantil y Juvenil. La repercusión mediática, esa es la única diferencia real entre una y otra Literatura. Aunque, os confesaré una cosa, viendo la cantidad de lectores que separan, abismalmente, por cierto, a los niños y jóvenes de los adultos… creo, más bien, que son los escritores para adultos quienes envidian a los que escriben para jóvenes y niños. De hecho, hemos tenido varios intentos de trasvase de autores más que reconocidos en Literatura “de mayores” que han intentado pasarse al lado de la LIJ y ¿sabéis qué? En la mayoría de las ocasiones han fracasado.

Sí hay, y es mayoría, Literatura Infantil y Juvenil de calidad, aunque algunas editoriales y ciertos proyectos educativos la utilicen para intentar hacer una sociedad mejor en el futuro que, por cierto, puede ser una de las funciones no buscadas de una inmensa cantidad de libros. Y una necesidad extrema en un mundo como este que nos rodea, en el que tanto nos hace falta empatizar y conocer personas, lugares, ideas y valores muy diferentes a los que llevamos de serie.