10 de agosto de 2017

Ahora solo queda el silencio


Ahora solo queda el silencio

y, a lo lejos, un llanto enmudecido

y las cenizas sobrevolando las cabezas
y los escombros
y el temblor incontrolable
y la certeza
                   de saberse en la lista de la Parca

Ahora solo queda el silencio
el dolor
los labios resecos
las manos apretadas
la quietud, tan inquietante y opresora,
y la duda
               posándose lentamente en cada fibra,
en cada grieta

Ahora solo queda el silencio
y las miradas que se buscan en la noche
y el desconcierto
y las llamadas temerosas de no hallar una respuesta
y retazos de personas que despiertan
                                                           y que lloran

Ahora solo queda el silencio
el ruidoso silencio
la angustia
la agonía
la memoria de un zumbido
la certeza

Ahora solo queda el silencio
tras el estruendo
tras la furia
tras el fuego
tras el inmenso terror

tras la tormenta

El zumbido penetrante en mi cabeza
la oscuridad derribada por destellos
la euforia de la vida
el saber que sigues aquí, vivo, de una pieza,
al menos a simple vista

Ahora solo queda el silencio
Y, a lo lejos, ese niño
                                  llorando

y mucho más lejana aún
la esperanza, amedrentada en las trincheras

Ahora,
tras la noche
solo queda el silencio.