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Artículo publicado en Diábolo Magazine

16 de enero de 2017

Nuestra Cultura sigue creciendo a pesar de los recortes y la austeridad creciente


Un buen año cultural en líneas generales

No me gustan las listas, porque siempre son injustas y subjetivas. Tampoco soy muy de resúmenes, por lo común me dan mucha pereza y por lo general no suelo pasearme por lo que ha ocurrido, prefiero darme una vuelta por lo que está pasando o por lo que va a pasar… sin embargo, llegado cierto punto del año, me suele tocar el realizar unas y otros, así que, un año más, vamos a hacer un pequeño balance sobre lo que nos ha regalado 2016 a nivel cultural en la Sierra Oeste de Madrid, un repaso a través de la memoria de cuanto ha acaecido, a primer recuerdo y sin buscar más allá de lo que mi mente haya pensado que es memorable, así, si me dejo algo importante (que lo haré) me discutiré después algo menos.

Si pensamos en el año cultural de la Sierra Oeste, lo primero que se me viene a la cabeza es, una vez más, el necesario y alentador impulso que nuestra Cultura comarcal ha tomado desde hace ya varios años. Un empujón y un trabajo que sigue llegado, en la mayoría de las ocasiones, por parte de las personas que aman la Cultura, personas que llevan a las instituciones a remolque y que obligan a que nuestros ayuntamientos tengan que ponerse las pilas para no quedarse atrás, aunque no por ello no se siguen descolgando. Nuestros gobiernos municipales, bibliotecas, ayuntamientos… están muchas veces atados de pies y de manos, recortados hasta la médula, adentrados en el vertiginoso proceder diario de la austeridad impuesta por instancias superiores, problemas con los que no se suelen topar las personas más entusiastas (o que no vemos con tanta facilidad), quizá por eso, un año más, los más grandes impulsos culturales han llegado desde el mismo pueblo, desde esas personas con ansias de disfrutar de contenidos, encuentros, presentaciones, teatros…

Si me paro a pensar en lo más importante que hemos tenido, culturalmente hablando, en la Sierra Oeste, tengo que empezar recordando a nuestras bibliotecas municipales, centros de lectura y demás, que continúan peleando por ofrecernos cuanto pueden a pesar de las circunstancias y las ausencias de presupuestos. En especial, este año, me gustaría mencionar a la Biblioteca de Fresnedillas de la Oliva, que en mayo ofreció un homenaje muy especial a Joan Keiser, que puso en funcionamiento la biblioteca municipal hace ya más de 30 años. Creo que es un bonito homenaje en el que se pueden sentir identificados todos los que luchan por la Cultura, muchas veces hallando muros realmente complicados de derribar.

Los clubes de lectura son otros de nuestros puntos fundamentales, pero este año, el protagonismo, especialmente en este último trimestre del año, recae en el teatro aficionado, que goza de una salud exquisita en nuestra comarca, algo que se ha demostrado enormemente con esas excelentes Jornadas Cervantinas, impulsadas por Andrés Ruiz, desde Cenicientos y seguidas por grupos de Cadalso de los Vidrios, Santa María del Tietar, Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias… creo que esa unión de grupos teatrales y asociaciones culturales nos puede traer muchos buenos momentos en el futuro más cercano.

Elegiría Cenicientos como epicentro cultural de 2016, ya no por ser el rincón del que partió la propuesta de esas jornadas teatrales de carácter (que no escenificación) aficionada, sino por haber dado un vuelco a su propuesta cultural y haber puesto en marcha, por ejemplo, un nuevo concurso literario en la comarca, así como otras muchas propuestas que van creciendo con ingenio y vitalidad. Para un pueblo en el que la Cultura se limitaba a tener corridas de toros en verano… todo este nuevo apoyo a otros modelos culturales me parece digno de destacar.

No me puedo olvidar del que, sin duda, será ese epicentro en 2017, por eso de contar con sede propia para un curso completo, el Centro Cultural Santa Catalina, de San Martín de Valdeiglesias, donde la Asociación Cultural Teatro Sierra Oeste sigue desarrollando un trabajo inconmensurable por nuestra Cultura, ofreciéndonos diversas y completas disciplinas artísticas dentro de sus talleres, presentaciones, encuentros, debates… uno de esos equipos que siguen trabajando por que la diversidad cultural y la riqueza de contenidos y propuestas sea cada vez más enorme e inabarcable. Uno de los puntos fuertes de la Cultura de 2016 fue la entrega del Premio Divulgación Cultural, convocado y entregado por esta asociación, que fue para uno de los grandes impulsores de la Cultura y el Deporte de la Sierra Oeste de Madrid, Vicente Hernández, un grande de nuestra comarca.

Hay tantas personas de las que me gustaría acordarme y que me vienen a la memoria al pensar en Cultura, que solo quiero mencionar a uno de ellos, porque creo que también es uno de los grandes protagonistas de nuestra Cultura. Se trata de Jesús Reolid, violero de profesión y uno de nuestros artistas escondidos, de esos que están ahí, que siempre trabajan, que se dejan la piel en su arte (la creación de instrumentos), pero que apenas conocemos. Este año hemos conocido a Jesús a través de un espectacular trabajo en la recreación de instrumentos musicales desaparecidos, además de hacerlo gracias a su excelente poesía. Otro de los grandes personajes culturales de la Sierra Oeste, vinculado para siempre con Pelayos de la Presa.

Y, para terminar, aunque, como decía al principio, estoy convencido de haberme dejado mucho y muy importante, me gustaría recordar que nuestra comarca ha sido elegida como rincón de reunión y homenaje del grupo de los Hijos de Mary Shelley, otra de esas propuestas culturales diferentes que eligen nuestros lugares por su belleza y por sus posibilidades.

En fin, el año ha sido largo y a nivel cultural muy extenso y repleto. Apenas he hablado de la música, de la pintura, de nuestros poetas, de la Asociación Cultural Las Palabras Escondidas, de nuestros escultores… hay tanto y es tan rico, que, en un único artículo, por extenso que sea, es imposible meterlo todo. Lo que, por lo menos a mi modo de ver, es una grandísima fortuna para todos.



12 de enero de 2017

Ojalá que en Primaria no se lea lo mismo que se practica la Educación Física


El Gobierno quiere que se lea más en los colegios. O eso es lo que ha manifestado y, algunos, hemos leído en los periódicos, el Secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo. Y enfatizo la palabra “ALGUNOS” porque, según un informe confeccionado por la Federación de Gremios de Editores de España, cuatro de cada diez españoles apenas leen nada.

“La lectura en España”, ese es el nombre del informe que ha impulsado una noticia que se repite en nuestros medios de comunicación y en nuestras redes sociales. Ya sabéis, una repetición de imágenes y de titulares que solemos ver de pasada y sin profundizar demasiado. Un estudio que ha conseguido que el secretario de Estado pronuncie una frase muy llamativa, pero poco halagüeña, un titular, que se dice, pretende que se “iguale el tiempo dedicado a la lectura en los colegios con el que se dedica a la práctica de la Educación Física”… lo que querrá decir, muy poco. Porque la Educación Física tiene un horario muy escaso en la primaria, de hecho, la media es de 53 horas anuales en España, vamos, entre un 3 y un 6% del “currículo mínimo recomendado”… 

El secretario de Estado de Cultura ha afirmado que no quiere que ese tiempo de lectura que “recupere el que existía en tiempos pasados en las etapas iniciales de la Educación” sea a través de una asignatura específica y que no sabe cómo se puede compatibilizar esa idea de que se lea más con la pérdida continua de las Humanidades en el periodo educativo… vamos, que yo creo que, una de dos, o está algo perdido o nos ha dicho algo que todos queremos escuchar, pero que nadie sabe poner en marcha…

¿Qué vamos a leer en clase? ¿Vamos a conseguir que los enunciados de los problemas de matemáticas sean más literarios? ¿Vamos a aprender a multiplicar con poemas? ¿El clima y los órganos de nuestro cuerpo se van a contar con metáforas y aliteraciones? ¿Los maestros se dedicarán a leer fragmentos de literatura en clase de Ciencias?

No sé bien si es tan difícil conseguir que se lea… creo que hay centros que lo consiguen sin apenas esfuerzo (o, mejor aún, con mucha ilusión y con muchas ganas). Bibliotecas, Clubes de Lectura, Colegios, Librerías… a veces parece tan fácil, que no entiendo cómo no se logra más. 

Esta misma mañana me preguntaba una amiga cómo conseguir que su niña leyese más, una niña de 5 años. Yo me he reído, tener esa preocupación a los 5 años es algo que me parece divertido. No pasa nada. Con 5 años es difícil que uno se ponga a leer un libro. Otra cosa es que juguemos con el libro, lo manoseemos, miremos de arriba abajo hasta la última de sus ilustraciones, conozcamos al detalle ese mordisco que hicimos sin querer a una de sus páginas… y recordemos ese momento en el que compartimos ese libro con alguien que nos quiere y que nos acompaña en la lectura.

Creo que, una vez más, el Gobierno y sus ideas van por detrás. Llevad libros a los colegios, llevad a sus autores, haced que los niños tengan un trato diario con los unos y con los otros. Que conozcan al escritor de ese libro que tienen en las manos tan bien como conocen al tercer suplente de la portería de un equipo de fútbol de segunda división (como mínimo). Que disfruten de la lectura, que jueguen con ella, que se adentren en las historias con ánimo de diversión. Que no piensen que son herramientas de estudio y de aprendizaje, sino de ocio y recreo. Veréis cómo leemos más. Olvidémonos por unos años de Quijotes, Lazarillos, Celestinas y Regentas… o, mejor aún, tengámoslos a nuestro lado, para que sepamos de dónde vienen las historias que tanto disfrutamos hoy. Démosles a nuestros chavales libros actuales, de autores vivos, de autores cercanos y fáciles de encontrar incluso en un paseo por la calle. Convirtamos la lectura en un juego. Seguro que, más de la mitad de esos jugadores infantiles seguirán jugando de mayores. 

Yo me adentré en la lectura jugando con tebeos, con novelas infantiles, con poemas y cuentos escuchados en la radio… como muchos adolescentes intenté pasar de puntillas por muchos de los libros que me obligaron a leer en el instituto (de hecho, lo logré en algunas ocasiones…), pero seguí leyendo mis historias, esas que me apasionaban y me emocionaban, que me atrapaban y hacían disfrutar de mi propio tiempo de ocio.

Ese es el secreto. Olvidarnos de las obligaciones y convertirlas en devociones. Si a un niño no se nos ocurre ponerle a ver películas de Cine Mudo o grandes clásicos del cine, por eso de que, si no, de mayores no van a conocer ese bagaje cultural, ¿por qué lo hacemos con los libros? Los niños ven cine, ven buen cine, cine de actualidad, de hoy, y, con un poco de suerte, querrán saber por qué existe hoy ese cine que les gusta y se adentrarán más allá… o no, nunca se puede saber, ¿por qué nos cuesta tanto que hagan lo mismo con la lectura?

Señor secretario de Estado de Cultura, Don Fernando Benzo. Para leer, para seguir leyendo, para convertirnos en Lectores, con mayúsculas, hay que amar a los libros, nada más. Y hacerlo desde muy pequeños. No es una cuestión de horarios o de cuotas. De obligaciones o currículos. Es una cuestión de imaginación, cariño, compromiso, ilusión y buenas elecciones.