#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

28 de febrero de 2017

Al borde del abismo


He visto el abismo
infinito y distante
Lo he visto a mis pies
¡me acechaba!

Estaba tan cerca del borde...

Y lo he hecho
aunque resultase una locura,
he saltado
con todas mis fuerzas

y he fallado

Y cuando empezaba a caer,
a punto de ser devorado por las sombras
me has salvado, una vez más...
me has devuelto a la vida,
me has zarandeado sin mesura
me has arrastrado a la aventura
me has besado en los labios 
me has calmado
y
finalmente
me has dejado, exhausto,
sudoroso e intranquilo
allí
donde me has encontrado...

con el libro en el regazo,
soñando.

21 de febrero de 2017

El asesino sindicalista


El asesino se acercó por la espalda. Levantó el puñal... y se marchó. Acababa de terminar su jornada laboral. No pensaba hacer más horas extras gratis.

19 de febrero de 2017

Volviendo a viajar a bordo de la Odiseus gracias a la "radio"


Quizá la primera serie que me atrapó de verdad en mi infancia

Ayer, por culpa de esa mala gente que hace La Órbita De Endor me entraron unas ganas terribles de volver a ver ULISES 31, una serie que me entusiasmó de pequeño, pero que no me había atrevido a revisitar por miedo a llevarme una gran decepción.

Y vi el primer capítulo... y me reencontré con momentos y recuerdos que creía no tener y que, sin embargo, fueron golpeándome en forma de "¿te acuerdas?", "¡claro!" Y otros detalles parecidos. Creo que esta serie tiene bastante culpa de que me guste la Fantasía y la Ciencia Ficción, la Mitología y algunos personajes que, inexplicablemente siempre me han atraído.

Y cuando escuché a los de Endor hablando de Merchandising, me acordé de una estupenda pistola-espada de agua que me regaló mi madre después de una insistencia tremenda y de ver esta serie realmente atraído por cuanto pasaba. Recuerdo haberla recibido como un premio excepcional, como un tesoro inaudito, como una manera de parecerme a mi héroe de aquel entonces. Recuerdo a mi hermano pidiendo que se la dejase. Recuerdo que, egoístamente (y con toda la razón), no se la quería dejar. Y recuerdo que, sin haberla llenado ni una sola vez con agua... perdí el tapón, por lo que nunca valió para el uso que tenía. Eso sí, por unos instantes fui el mismísimo Ulises, aunque apenas tuviese 6 o 7 años (o incluso menos) y la barba aún ni siquiera fuese un proyecto de futuro.

Gracias, gente de ENDOR. Gracias a todos los que hacéis buenos PODCAST capaces de hacernos viajar a otros tiempos.

PD. No creo que llegue el mes que viene sin haberme visto la serie completa, porque, en contra de lo que me imaginaba, no me decepcionó, sino que me atrapó, de nuevo y para siempre.

16 de febrero de 2017

Foto de familia


Desde el otro lado del muro, desterrado de su país para siempre, Donald recordó el día en que Ivanka le pidió fotografiarse en su silla de presidente. Qué gracioso le había parecido entonces, antes de saber lo que pretendía...

Esos pobres banqueros señalados con el dedo


Campaña de "dación de abrazos" a los grandes banqueros

Llevábamos tanto tiempo hablando de los problemas de la gente de a pie, de esos que trabajan cada día para sacar su vida adelante o que se buscan la vida como buenamente pueden o que intentan mil y una triquiñuelas para sobrevivir a una Crisis que no termina de remitir, que nos habíamos olvidado de la otra parte de la suma (o de la resta, con estos nunca se sabe), porque pocos hemos pensado en cómo se sienten los bancos y los grandes banqueros siendo desde hace años “los malos de la película”, "los chivos expiatorios" de toda esta situación. Pobres. Llevo unos días escuchando sus quejas, lamentos y protestas por esta mala fama y claro, la verdad es que se le parte a uno el corazón de escuchar sus llantos. Incluso es probable que, en cierta forma, tengan algo de razón... si nadie les ha explicado lo que hacen mal y elloos lo llevan tanto tiempo haciéndolo con la ayuda de los que les deberían de poner trabas y reglas, sería que lo estaban haciendo todo perfecto, ¿no creéis?

Y es que los bancos están enfadados. Es más, están dolidos. Pobrecillos. Todo el mundo está, de repente además, en su contra. Los Tribunales de la Unión Europea les han dicho que de dónde se sacaron esa idea tan revolucionaria de cobrar lo que hiciese falta si es que se iba hacia arriba, pero no dejar de hacerlo si lo que pasaba es que se iba para abajo. O esa otra tan graciosa de pasarle al cliente todos los gastos de gestión de hipoteca cuando los que firman eran dos. O eso de que haya personas que les saquen los colores por haber necesitado dinero de todos, sin intereses de devolución, cuando los bancos no te prestan ni un boli si no es con un 10 % de tipo fijo. Ahora dice el gobierno que se va a estudiar un cambio y una nueva ley hipotecaria que les ate algo más en corto… y claro, están dolidos. Pobres. Y no dejan de llegar sentencias de tribunales que les siguen llamando poco menos que ladrones... y claro, de eso ni hablar, ellos no se han llevado ni un céntimo más de los que les hemos dado todos porque hemos querido hacerlo, que para eso hemos firmado.

Ana Botín, Francisco González, Jordi Gual, José Ignacio Goirigolzarri, Ángel Ron, Josep Oliu y María Dolores Dancausa, representantes de los bancos más importantes de toda España han dado un montón de datos y cifras que hablan de lo bien montadas que están las hipotecas españolas, dicen que España es uno de los países de toda la UE con más dueños de una casa pagada a 20, 30 o 40 años y que tenemos que presumir de nuestra Ley Hipotecaria actual. Que somos la bomba. Dicen que ellos no han recibido un euro de nadie para salir de la Crisis, que eso han sido las cajas que estaban gobernadas por los políticos, que los bancos han salido ellos solitos de la situación de crisis.

Hay una cosa en la que no les falta razón, los políticos tienen mucha culpa de lo que ocurre, sobre todo con las cajas de ahorros. Además, han hecho lo que les dejaban hacer, nada más. Todos hemos pasado por el aro marcado por sus ideas peregrinas que tantos beneficios les dejaban, todos nos hemos sentido orgullosos de los miles de millones con los que se hacían cada vez más grandes y todos hemos firmado nuestra hipoteca sin leer las letras pequeñas de los contratos (o, leyéndolas, pero no entendiendo ni jota). Pero eso de que el dinero para pagar lo han puesto ellos… bueno, yo diría que nos lo han cobrado a todos los clientes. Gastos de gestión, comisiones por sacar dinero, cobros por gastos postales (en ocasiones aunque no envíen una mísera carta), seguros extraños, cuotas de permanencia, porcentajes por números rojos… céntimo a céntimo, a lo tonto a lo tonto… pero, además, desahucios, intereses de más, cláusulas abusivas, cobros extraños, intereses generados… vamos, que lo han pagado ellos, es verdad, pero con nuestro dinero.

Me dan mucha pena todos los dueños o presidentes de los grandes bancos, pobrecillos. Lo mismo les sientan mal las angulas o los caviares cuando los juzgados dan la razón al currito de a pie, seguramente les amargue la sesión de Spa del Ritz o el viaje a Saint Tropez para esquiar, puede que les mustie la cara cuando salgan con la familia en el yate y eso convierta un maravilloso día en lo más estupendo de Marbella en una mala digestión o algo parecido (que la langosta, cuando uno se molesta por algo, sienta muy mal). Y todo por unos entes extraños que se creen con el derecho a protestar y a pedir que se les devuelva algo que sienten que les han robado a manos llenas (algo que, poco a poco, no se deja de demostrar).

Nos alertan los bancos. Cuidado -dicen-. Si ahora os devolvemos estos intereses cobrados de más o estos gastos que pagasteis vosotros solos cuando teníamos que haberlos pagado a medias, tendremos que encarecer los precios, endurecer las condiciones de préstamo y lloraremos en los medios para que veáis lo dignos que somos.

¿Sabéis? Por Castillos en el Aire pasan cada semana muchos escritores, muchas historias, muchos guiones y novelas… pues bien, puede que esta película que llevan unos días escenificando los grandes banqueros de nuestro país sea la más imaginativa de las creaciones que hemos tenido jamás por el programa.

Dicen los pobres “chivos expiatorios” de la crisis que ni rescate, ni ayudas públicas, ni fraude masivo en las hipotecas… no sé, puede que seamos nosotros, los que estamos todo el día currando para poder pagar los recibos precisos mes a mes, los culpables de que esta pobre gente se sienta tan mal tratada.

Por eso quiero lanzar la campaña "Abraza a tu banquero". Para apoyar a los banqueros, abrazarles por la calle y, ¡ah, sí! También, firmar la petición de ayuda de los jefes de supervisión del Banco de España, que han lanzado un change.org para que se apoye a los inspectores investigados por hacer la vista gorda (o por no enterarse de nada, que no sé qué es peor).

En fin, ¿estás conmigo?

12 de febrero de 2017

Un segundo

El trasgo vio el cuello desnudo de la elfa y sintió un deseo irrefrenable de lanzarse hacia ella. Quería saltar, morder, desgarrar y masticar... saborear la sangre caliente de una guerrera de la Antigua Raza era un deleite del que había escuchado leyendas e historias desde niño. Se lo pensó un segundo. La mujer era imponente y ni siquiera el ogro había logrado derrotarla. Ese instante de duda le salvó la vida. Ella había adivinado su pensamiento y le señalaba con una espada que se antojaba cálida y mortal. Ella se distrajo mirándole, hacía décadas que nadie, ni siquiera un elfo, veía un trasgo. Se decía que se habían extinguido. Esa distracción solo duró un segundo, como la vacilación del trasgo había solo eso, un único segundo. A la elfa le costó la vida. Dos trolls surgieron de las paredes graníticas de la cueva y enraizaron sus piernas a la roca. La mujer supo que no tenía escapatoria y por primera vez dejó apreciar un rictus de terror en la cara. Ese fue el momento. Shazarl aún esperó a que dos de sus hermanos muriesen bajo la hoja luciente. Pero, como era previsible, la guerrera terminó por ceder ante el ímpetu de dos docenas de trasgos hambrientos. Sonrió, dejando ver unos colmillos afilados y casi tan relucientes como la espada marchita de la mujer. Mientras saboreaba la sangre caliente supo que esa elfa solo sería la primera...