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La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

26 de marzo de 2017

Recitando en el III Encuentro de Poetas de la Sierra Oeste

No he podido ir a ninguno de estos encuentros hasta este año, la radio ocupa buena parte de mi tiempo... creo que mi yo Comunicador se está merendando poco a poco a mi yo Escritor (si es que lo hay), de ahí que hubiese amigos y amigas que el viernes me preguntasen que si ahora también escribía poesía, cuando lo llevo haciendo toda la vida... bueno, poesía o algo que se le parece de lejos. Pues sí, a veces, escribo unos pocos versos (y hasta los recito).

Cada día un poco más viejo...


No soy youtuber
ni influencer

Tampoco es que mi opinión sea muy importante

No tengo videoblog
ni cuenta en Instagram
ni en Flickr

No me gusta salir en las fotos
no soy de selfies

Ya…
Ya sé que soy algo mayor para esto
al menos, algo mayor de lo que lo fui ayer mismo

Me he ido haciendo mayor sin darme cuenta
me he ido avejentando
se me cae el pelo
me han salido arrugas
he creído ver una mancha sospechosa en mi frente
y mis manías son cada vez más evidentes.

Sí, es verdad, me estoy haciendo viejo.

Pero sigo aquí. Y tengo voz. Y aprendo.

Y hablo
               aunque apenas me escuche nadie.
Y escribo
               aunque sea de vez en cuando.
Y leo
               aunque esté mal visto hacerlo.

Vivir
         Leer
                Aprender
                             Pensar
                                       Opinar

                                                  Y, a veces
                                                 solo a veces
                                                                   Decir

¿No es eso lo que importa?

19 de marzo de 2017

La niña nueva


María quería que el mundo fuese mejor para todos. Siempre lo había querido, desde que era muy, muy pequeña. Pero desde que había conocido a Fátima se había propuesto que las cosas cambiasen de una vez por todas. Todavía no era demasiado mayor, pero con 10 años uno empieza a saber cosas y, si está atento, se da cuenta de que hay muchas que están fatal.

Fátima era una niña afgana que había venido a vivir a su pueblo hacía unos meses. Era guapísima y aunque le había costado mucho aprender a hablar español, sobre todo al principio, ahora lo hablaba casi mejor que la propia María. Era una niña simpática, amable, risueña y divertida. Sabía cocinar muy bien y era muy fuerte, no había nadie que se metiese con ella en el colegio, ni siquiera Isaías, el más bruto de 6º. Y eso que solo tenía una pierna… 

No siempre había sido así, al principio hubo algunos que se habían reído de su manera de mirar sorprendida a todas partes, del miedo que se dejaba ver en su forma de sentarse, encogida, de su torpeza al caminar con una sola pierna y dos muletas con las que no se apañaba nada…. La primera semana de Fátima en el colegio de María fue un infierno para ella y podría haber seguido siéndolo de no ser por una sonrisa, por una mano y por la propia María.

Hay personas que, por lo que sea, conectan de una manera especial al primer vistazo, casi como si estuviesen obligadas a llevarse de fábula. Fátima y María se hicieron amigas al instante. Fue por culpa de una sonrisa regalada. Hacía una semana que Fátima estaba en el colegio de María y Pilar, la tutora de 4º, decidió cambiar a los niños de sitio y las puso juntas. Y a María se le escapó una sonrisa, pero no de esas sonrisas hirientes y malévolas que algunos niños son capaces de usar, no, qué va, una sonrisa amistosa y cálida, de esas que se saben en todos los idiomas y que se entienden en todo el mundo. María no lo hizo queriendo, ni siquiera lo pensó, simplemente le salió solo, se le escapó esa sonrisa… y desde entonces, desde ese mismo momento, ella y Fátima fueron inseparables.

Esa sonrisa fue la primera de muchas más y de muchas cosas más. La primera palabra en español que Fátima aprendió fue María y la segunda fue Gracias, después vinieron todas las demás, en una riada imparable e inagotable. 

Fátima estaba muy triste al principio de llegar al colegio de María. En primer lugar, por haber tenido que dejar su casa y sus amigos a miles de kilómetros, lo segundo por no saber hablar español y lo tercero (a lo mejor no iba en ese orden, pero bueno) porque desde hacía unos meses solo tenía una pierna… la que le faltaba se la había llevado una bala perdida cuando jugaba un partido de fútbol en su barrio. Se había escapado del fusil de un soldado norteamericano y le había destrozado la rodilla. Fátima había sido la mejor jugadora de fútbol de todo su barrio, ni siquiera los niños podían quitarle el balón, pero una bala, una pequeña, horrible y revoltosa bala dorada había sido capaz de arrebatárselo de sus pies para siempre. El día en el que su rodilla reventó y un médico decidió cortarle la pierna, sus padres habían decidido abandonar Afganistán para siempre.

Esa historia fue la primera que Fátima le contó a María en cuanto tuvo las palabras suficientes para hacerlo. Y fue la primera de miles de confidencias entre las dos.

Después llegó el día en el que María le dio un puñetazo a Isaías y Fátima, con una sola pierna, logró darle una patada en el culo mientras él tiraba al suelo a María. Después de ese día pasaron tres cosas. María, Fátima e Isaías estuvieron dos semanas castigados barriendo el patio del colegio. María y Fátima se hicieron aún más amigas. Nadie se volvió a meter con Fátima nunca más.

Fátima se fue integrando poco a poco en el colegio. Un día, en uno de los recreos, cuando ya manejaba sus muletas como si fuese la campeona mundial de muletas, fue capaz de regatear a todos los de sexto con el balón en el pie y metió un golazo por toda la escuadra. Muchos le pidieron que jugase con ellos en el equipo, pero Fátima sabía que lo de jugar con muletas era muy difícil… eso sí, se hizo la entrenadora del equipo del colegio. Y era la mejor entrenadora del mundo. A María no le había gustado el fútbol nunca, pero gracias a Fátima se convirtió en una jugadora indispensable para el equipo. El equipo que entrenaba Fátima era tan bueno que hasta salió en los periódicos. Y el máximo goleador era Isaías.

La llegada de Fátima al colegio de María y al pueblo lo cambió todo. Y fue por culpa de una sonrisa y una bala traviesa.

Con el tiempo Fátima se hizo entrenadora profesional y María fue la mejor jugadora de fútbol de todo el mundo. Juntas cambiaron el mundo, porque gracias a su fama mundial y a su amistad trabajaron mucho, juntas, para cambiar el mundo y hacerlo un lugar mucho mejor. Las dos amigas se fueron a vivir a Afganistán cuando las dos habían estudiado mucho y trabajado mucho. Y formaron una liga femenina de fútbol, que pronto se convirtió en un modo estupendo de cambiar el país de Fátima.

Fue tan importante lo que consiguieron las dos que muchos países quisieron imitarlas y empezaron a crear ligas de fútbol femenino por todo el mundo. Gracias al fútbol los países abandonaban las pistolas y los fusiles y los cambiaban por un balón o por entradas para ver a sus jugadoras favoritas. Se creó una competición mundial de fútbol femenino que era tan importante como la Champions League, o un poco más, porque gracias a esa competición se dejó de abusar de las mujeres en países donde antes pasaban esas cosas. Y mil cosas más que no caben en estas palabras.

Y todo por culpa de una sonrisa regalada, tan traviesa y revoltosa como una bala capaz de escaparse de un fusil. Dicen que la historia de Fátima y María fue llevada al cine y que hubo personas que no se creían que pudiese ser real, decían que era demasiado bonita para ser cierta y que era imposible que dos niñas pequeñas cambiasen el mundo gracias a su amistad, aunque María y Fátima volvieron a demostrar que una persona, si quiere, puede mover montañas o meter goles por la escuadra con una sola pierna, aunque ¿sabéis qué? Eso ocurrió en otro momento, en otra historia, en otro cuento y quizá, solo quizá, algún día, alguien os lo cuente.

5 de marzo de 2017

El Libro Invisible en A21


Jugando en casa

La verdad es que lo de A21 es como el patio de mi casa. Llevo tanto tiempo por allí... que ya no sé muy bien si es mío no, jeje. Pero siempre ilusiona que publiquen tus nuevos proyectos, sobre todo si son tan impresionantes y repletos de ilusión como El Libro Invisible.

Como es posible que A21 no llegue hasta ti, te dejo las entrevistas que nos hizo Fernando López a Santiago y a mí, además de la estupenda columnita de opinión de Laura, que es una preciosidad.


Santiago García-Clairac. Creador y Director de “El libro Invisible”

"El producto final expresa muy bien esa química, esa ilusión de mucha gente"

Cuéntenos qué es “El Libro Invisible”

Es un proyecto audiovisual dedicado a la literatura infantil y juvenil, en este primer vídeo aparecen autores de primera línea, niños y niñas lectores, una librera, una maestra especialista en este tipo de literatura, un editor de cómic y un narrador oral.

¿Por qué este proyecto ahora?

Porque hacía falta, porque es el momento, no hay programas en televisión o productos audiovisuales de literatura infantil y juvenil, se necesita dar una visibilidad a todo un sector que ahora mismo no tiene y que sin duda merece tener.

¿Cuáles son los puntos fuertes de “El Libro Invisible”?

Su punto fuerte fundamental es que es un producto dedicado exclusivamente a la literatura infantil y juvenil, en el que aparecen todos los actores vinculados con esta. Los autores, lectores y por último especialistas de todo tipo en esta literatura. Estoy muy contento con el resultado final, es un producto muy ameno, entrevistas breves y ágiles pasando de un tema a otro, se ha creado una química muy especial entre todo el equipo y las personas que han participado en este proyecto. Creo, con toda la humildad del mundo, que el producto final recoge y expresa muy bien esa química, esa ilusión de mucha gente. 

¿Por qué existe tan poca visibilidad en un tipo de literatura tan importante económicamente para la industria?

Es muy difícil saberlo, es complicado. Cada uno se dedica un poco a lo suyo, es decir, las editoriales se dedican a publicar y vender libros, por lo tanto, no se dedican a publicitarlos. Por otro lado, las grandes cadenas de televisión posiblemente o no lo conocen, o no lo ven rentable, o no lo ven interesante, realmente no se sabe muy bien.

¿El Libro Invisible puede ser una buena herramienta de fomento de la lectura?

Es un proyecto que está enteramente pensado para que sea así. Está enfocado para ser visto desde cualquier ordenador, proyectarse en los colegios, tiene una duración de una hora, el tiempo que dura una clase, y creo sinceramente que puede ser una gran herramienta de apoyo para las clases de literatura. Pretendemos que El Libro Invisible ayude a difundir más y mejor un tipo de literatura tan importante para todos.

En el proyecto habéis participado profesionales con una larga experiencia.

Si es cierto. Tenemos a Javier Fernández, un gran comunicador con un profundo conocimiento sobre este sector, el realizador es Juanjo Díaz y el jefe de producción es Alejandro Sacristán, ambos con una enorme experiencia en el sector audiovisual. Y por último estoy yo, que además de ser el creador y director de esta aventura, soy escritor de literatura infantil y juvenil desde hace años y tengo experiencia en el ámbito de la publicidad y el mundo audiovisual.


Javier Fernández. Presentador de “El Libro Invisible”

Siempre he tratado de hacer un producto profesional, trabajado, de calidad

¿Como se llega a un proyecto tan ilusionante y ambicioso como este desde un pequeño programa de radio en la Sierra Oeste de Madrid?

Trabajando mucho, echando y regalando muchas horas de mi vida al programa “Menudo Castillo” en Radio 21. Tenemos la suerte de que los cientos de personas que han pasado por nuestros estudios han salido encantados, nos han recomendado y han ido repitiendo a lo largo de los años, gracias a esa constancia y a ese trabajo de años es posible que un programa de radio tan pequeñito como el nuestro, esté en boca de todos los distintos actores relacionados con la literatura infantil y juvenil.

¿Qué papel va a jugar en este proyecto esa amplísima red de relaciones, casi personales, que has forjado con todos los sectores vinculados a literatura infantil y juvenil?

Creo que parto con una ventaja, que es que no soy profesional de la comunicación, o al menos no lo era cuando comencé hace casi diez años con “Menudo Castillo” y esa circunstancia, además de mi propia personalidad, me permitió jugar con la baza de las relaciones personales, me ha gustado ir conociendo y charlando con muchísima gente relacionada con todo este mundo, a la que con el paso del tiempo considero colegas o incluso amigos. Siempre he tratado, desde la humildad, hacer un producto profesional, trabajado, de calidad, creando un ambiente para nuestros invitados cordial, divertido y cercano.  Creo que puede ocurrir que todo ese trabajo callado y de siembra, trabajando gratis, dé sus frutos en este momento y con este proyecto. Estoy seguro de que buena parte del sector de la literatura infantil y juvenil va a sentirse representado e ilusionado, como lo estamos nosotros, con este proyecto. Somos muchos los que creemos en la magia de la lectura, pienso que todo aquel que busca o ha encontrado esa magia en los libros, puede sentirse muy a gusto viendo “El Libro Invisible”.

¿Tu relación tan cercana con A21 puede haber tenido algún papel en tu proyección profesional?

Toda, si no fuese por A21 seguramente no habría optado por la vía de la comunicación, yo estaba más dedicado al mundo de la escritura y la dejé un poquito en segundo plano al descubrir este mundo. Gracias al periódico A21 llegué a Radio 21 y a caballo entre los dos medios he ido creciendo personal y profesionalmente, ha sido un tándem perfecto que me ha permitido llegar a este momento en concreto. Para mi A21 siempre será un lugar de referencia.


Laura Sánchez Iturralde, de 12 años. Participante Infantil de "El Libro Invisible"

Bajar a Madrid para hacer un programa de televisión fue algo increíble, lleno de sensaciones. Primero ese hormigueo en el estómago, el pensar si lo sabrás hacer bien. Las luces, las cámaras y, lo mejor de todo, cuando dicen “¡acción!”, ese cosquilleo del estómago desaparece y empiezas a hablar y hablar y quieres contar tantas cosas que hasta se te olvidan. Te sientes importante. Te maquillan, te animan para que te sientas súper bien y ves a tus compañeros, a otros chicos de tu edad y de otras edades que tienen tu misma afición: LA LECTURA. Después están los escritores, los ilustradores, los libreros, que, aunque ya los conoces porque les has hecho entrevistas o has estado en sus librerías están ahí, animándote, nadie te ve como algo extraño, como puede pasar en el instituto si sacas un libro en el recreo para leer, nadie te llama rara, estás en tu ambiente. No sé qué más puedo contaros, solo que fue un día genial que no olvidare.


Estoy en un proyecto que ilusiona MUCHO


El Libro Invisible (¿LIJ en la tele?)

Somos muchos los que pensamos que la Literatura Infantil y Juvenil tiene que estar en todos los medios y que, por supuesto, la televisión tiene que ser uno de esos rincones en los que esté siempre presente. Parece mentira que queramos que los niños y jóvenes lean (menos mal que lo hacen y muy bien) y no tengamos a la disposición de la Literatura uno de los canales más certeros a la hora de llegar a cualquier tipo de público.

Se necesita un producto profesional, divertido, cálido. Un rincón en el que los propios lectores puedan hablar, en el que aparezcan autores y libros a montones, en el que se le dé visibilidad a un contenido cultural y de entretenimiento que parece invisible para muchos y ninguneado por muchísimos.

¿Cuándo vas a escribir para mayores? Ya, escribes para niños y jóvenes, ¿pero vas a hacerlo de verdad?, ¿cuándo vas a dar el paso a la literatura de verdad? Son algunas de las preguntas que nos encontramos los que escribimos o hemos escrito para lectores infantiles y juveniles.

Nosotros lo hemos pedido, lo hemos llorado, lo hemos casi implorado... y nadie se ha hecho eco, así que... bueno, hemos creado El Libro Invisible (yo solo presento, pero tengo tanto cariño al proyecto/realidad, que es como si fuese mío).

Santiago García-Clairac es el liant... el creador de esta fantástica magia llevada a la realidad. Ha sido ayudado por Juan José Díaz, Alejandro Sacristán, Diego Barranco, Rosa del Real, Ale Díaz, Guillermo de los Mozos... y más de 30 personas más.


De momento podéis ver unos avances del asunto, pronto podréis verlo completo. Yo estoy tan agradecido por esta oportunidad que no quepo en mí. Qué bueno es El Libro Invisible.



En nombre de Dios


Llegaron. Contra todo pronóstico lo habían hecho. Sigkhna miró a su pequeña. La niña había resultado ser más fuerte de lo que nadie habría podido decir, había soportado la caminata nocturna y aún se mantenía en pie. Se miraron a los ojos y se dieron fuerzas mutuamente. Su noche, su terrible y larga noche, aún no había terminado. Todavía tenían que conseguir embarcar. Echarse a un océano temible. Sobrevivir en un mundo que se había vuelto loco de repente. Y no estaban solas. Tras ellas llegaban centenares. Millares de criaturas derrotadas. Todavía tenían que ser muy fuertes para abandonar el continente. Y tenían que hacerlo esa misma noche.

Alcanzaron la playa. La dura arena de la Playa del Azote fue como una promesa de salvación. Una mano que tiraba de ellas más allá del rincón en el que siempre habían vivido. La primera vez que vio las barcas, gobernadas por trolls y por cuervos, Pishgian dio un paso atrás. Fue el único momento en el que la niña mostró algo de debilidad. Incluso para ellas era aterrador acercarse tanto a esas criaturas. Sigkhna tiró de su hija y empujó con decisión a tres gatos y dos lobas que acababan de adelantarlas en la carrera. Pero al llegar al pie de las frágiles naves se encontraron con una desagradable sorpresa. Un ejército humano cerraba el paso hacia el mar. Un ejército de sacerdotes y monstruosos soldados. Armados con espadas, alabardas, odio y cruces ardientes. Los que huían, pertenecientes a la Gente del Bosque, se agolparon, aterrorizados, a pocos metros de los guerreros humanos. Nadie podría pasar. Sigkhna supuso que no sabían que tras los que huían llegaban los levantados. Llegaba la Muerte.

Se fijó en uno de los humanos en particular. Debía ser quien comandaba esa fuerza. Se acercó a él entre empujones y codazos. Arrastrando a duras penas a la pequeña Pishgian. La multitud empezó a chillar de puro terror a sus espaldas. Aún muy lejos de su posición. La loba sabía qué significaba aquello, los levantados llegaban. La muerte les alcanzaba. El sacerdote que impedía a la Gente llegar al mar ordenó cargar. Lo hizo en nombre de su Dios. Esgrimiendo la protección de sus creencias decidió comenzar una masacre con la que propiciar la retirada de los que llegaban implorando su ayuda. Sigkhna estaba atrapada, como las miles de criaturas que huían del Bosque y de Sarberk. Y ese humano, en vez de ayudar… había ordenado la muerte de todos los que estuviesen a su alcance. ¿En nombre de qué dios se podía obrar tal crueldad? Ni siquiera Orgöm era tan bestial como para masacrar a sus hijos. De repente todo estalló. Un haz de luz invadió la playa. Todo fue silencio después. Todo quietud. Cuando la loba abrió los ojos vio que todos los humanos habían muerto de un modo atroz y que ante ella había un ser imposible, un ente que flotaba en el aire y la miraba con orgullo. Una mujer hermosa. Desnuda. Flotando ante ella. “¿Sabes?” —pronunció con una voz dulce y potente a la vez— “estoy harta de que algunos tipejos usen mi nombre para cometer todo tipo de barbaridades”. Después sonrió y desapareció. Todos los que huían esa noche llegaron con vida a un destino que no era más que el inicio de un largo viaje.

2 de marzo de 2017

El Muro de la Civilización


Chrisk cojeaba. La sangre corría por su pierna desnuda. Huía. Más que correr, se arrastraba. Estaba tan cansada... y sin embargo seguía adelante. Tenía que hacerlo. En sus brazos sollozaba en silencio un bebé de apenas siete meses de vida. Junto a ella corrían los gemelos. Asustados y llorosos a sus ocho años. Decididos a enfrentarse a cualquier cosa para ayudar a su madre. Urguth se había quedado atrás. Toda la familia sabía que no había posibilidad de supervivencia en un enfrentamiento directo con los demonios... y aun así, Urguth se había quedado atrás. Procurando otorgar unos minutos de ventaja a los suyos.

Ni siquiera había gritado. Chrisk aún tenía en la boca el sabor acre de la sangre de Urguth. Se había sacrificado por ellos, una vez más. Tenían que llegar a la ciudad, se lo debían. Apretó el paso, haciendo caso omiso al dolor de la pierna y del hombro heridos. Miró atrás una única vez. Y tuvo que ahogar un grito de terror. Se podía ver, aún a bastante distancia, la figura monstruosa de los demonios que los perseguían. Empujó a los dos pequeños y gritó una orden. Estaban tan cerca de la Ciudad de la Frontera. Estaban tan cerca de la salvación...

Contra todo pronóstico llegaron. Chrisk elevó una plegaria de agradecimiento a los Dioses Creadores al ver la Piedra de la Derrota, que indicaba el final del Bosque y el comienzo de los dominios de Sarberk. Podrían salvarse. Sus pequeños podrían vivir. El sacrificio de Urguth había salvado a sus cachorros. Pero al atravesar la linde de la arboleda vio el Muro que los humanos habían levantado para alejarse de las Criaturas del Bosque y supo que estaban perdidos. Las enormes puertas de la Ciudad de la Frontera estaban cerradas. Había humanos sobre las murallas de la ciudadela. Veía las antorchas. Quizá la salvarían. O, al menos, salvarían a sus hijos. La Loba murió y sus hijos fueron masacrados a las puertas de la salvación. Ningún humano hizo nada por salvarles... la sangre quedó impregnada en el Muro que separaba a las Criaturas del Bosque de la civilizada sociedad humana.